Arnaldo Otegi festeja la resolución del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo que condena a España por vulnerar el derecho del propio dirigente abertzale a un juicio justo. “España queda retratada como lo que es: un estado antidemocrático”.

Quim Torra se suma a la celebración: “La justicia española cada vez más cuestionada en Europa”.

Con las dificultades propias de los casos judiciales, tantas veces inescrutables, se debe aceptar, como mínimo, el fallo, el error e incluso el correctivo del TDH. Hay que aspirar a una justicia independiente no solo del poder sino de la ideología de los jueces, aunque esta sea consustancial al ser humano.

Sin embargo, qué duro resulta aceptar la reprimenda de quienes han aplicado criterios tan ajenos al respeto a los ciudadanos y a las leyes. Esa es la diferencia.

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