Cuando el caos reemplaza al raciocinio, la lógica conduce a la autodestrucción, porque el objetivo de los argumentos es la confusión, que induce a algunos, o a muchos, a moverse por el laberinto como si fuese una autopista. El descalabro acecha.

La entrevista de Claudi Pérez y Miquel Noguer muestra a un Oriol Junqueras que declina su condición de surfeador de olas de riesgo para convertirse en saltador de precipicios imposibles. En aquella faceta cabía la suerte y el honor; en esta, solo la espera del horror.

¿Por qué negar lo que parecía, si no una afirmación, sí, al menos, una sugerencia? ¿Por qué reclamar la trampa como patrón o como estilo?

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