El presidente lo anuncia de pasada en su primera entrevista tras la investidura en TVE. Lo ratifica la portavoz del Gobierno en la rueda de prensa semanal. Lo aclara aun más la vicepresidenta primera del Gobierno en una entrevista de Àngels Barceló en la SER. El ejecutivo planteará en la Reforma del Código Penal una nueva consideración de los delitos de sedición y rebelión.

Buena parte de los medios y de la ciudadanía se echa las manos a la cabeza (algunos no se la quitan de ahí): pufo, indulto encubierto, pacto con el independentismo…

Lo que importa:

– ¿Bueno para Junqueras?

Podría reducir su pena. La suya y la de todos los condenados por sedición.

– ¿Bueno para Puigdemont?

Mientras dure la fuga, ni fi ni ga. Pero… ¿podría facilitar su extradición?

La reforma aproximaría la tipificación de los delitos de rebelión y sedición a la existente en  la legislación de algunos países europeos que hasta ahora han sido reticentes a la extradición.

– Y entonces, ¿bajarían las manos a su posición natural los que ahora las llevan a la cabeza? ¿O ni por esas?

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