El sistema electoral vigente en España no cumple el principio fundamental del sistema democrático: cada persona, un voto (o todos los votos son iguales). ¿Por qué entonces no se cambia? ¿Porque a estas altura ofendería a determinadas regiones, provincias o partidos? Descartado esto último, aun siendo lo más cierto, queda otra pregunta que sirve tanto de argumento como de excusa: ¿Existe un método capaz de garantizar la proporcionalidad entre representados y representantes que no requiera el distrito único?

Más en concreto. ¿Se pueden evitar, al menos, damnificados tan flagrantes como lo fue Izquierda Unida o lo es ahora mismo Ciudadanos?

¿No hay fórmulas conocidas que reparen el despropósito?

Para empezar convendría evitar justificaciones repugnantes. Por ejemplo, que sin ley D`Hont y sin el actual reparto por provincias la España vacía perdería representación y, en consecuencia, influencia y poder. ¿Se puede saber para qué le sirve a la España del abandono tener la representación que tiene?

¿No hay fórmulas por conocer?

Con la imaginación que se desarrolla en otros menesteres tan repugnantes, que torpes se vuelven sus señorías… Algunas, al menos.

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