Pese su propio desastre, el PSOE ha tenido la condición de partido necesario para el cambio posible en la sociedad española actual.

En la anquilosada política española, la indignación alentó demandas urgentes, Podemos surgió en ese contexto como un movimiento imprescindible para un verdadero cambio de izquierdas.

Mientras lo necesario y lo imprescindible se disputaban los límites de sus propios adjetivos, el inmovilismo se ratificó como fuerza hegemónica.

20070717klphisuni_26-ges-sco ¡Premio! El PSOE alentó su propio descalabro. Podemos ha tratado de camuflar sus responsabilidades sustantivas..

Si en la búsqueda de una alternativa real al inmovilismo (o a la reacción, como se quiera) todo lo demás es quimera y conduce, obviamente, a la melancolía, la derrota de los que abogaban por la transformación no admite eufemismos. La gente, los de abajo, las clases populares han sido derrotados como nunca antes lo habían sido. Por primera vez el voto de derechas supero al de izquierdas. Y el gobierno, así, solo podía tener un titular.

Las previsiones van a peor. El último CIS ha venido a corroborar la magnitud del desastre: PP-Ciudadanos = 47,3 / Podemos-PSOE: = 38,8.

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Ramón Espinar y Rita Maestre, aspirantes a la coordinación de Podemos en Madrid, debatieron sobre todo ello en Público, aunque mediante referencias oscuras o, al menos, difusas. Según otros dicen, ellos representan, respectivamente, las tesis de Pablo iglesias y las de Íñigo Errejón.

20080131elpepivin_2A medida que avanzaba el debate, las reflexiones de Rita Maestre van adquiriendo más peso y contenido. Sin embargo, en el último instante, cuando el gong parece anunciar la victoria argumental, ella prefiere sellar el encuentro tan civilizadamente que asiente a la réplica casi desesperada de su oponente. Como si nada sustancial les diferenciara. Estaban debatiendo sobre el sentido mismo de la acción política. Él, desde la lógica de la lucha por el poder para operar la transformación deseada; ella, desde la oportunidad de iniciar los cambios posibles en aras de quienes con mayores motivos lo reclaman.

¡Y el cadáver, ay, siguió muriéndose!

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