El periodismo tiene la dimensión de un instante; de un instante de la historia. Por eso reclama contexto y horizonte. Sin esas condiciones el periodismo se banaliza, se hace irrelevante, pasajero, fugaz; no merece su preservación ni apenas su presente.

caminanteLa banalización del periodismo se ha hecho norma, pero existen ejemplos del periodismo que aspira a dar cuenta de un instante de la historia que nos envuelve y nos explica.

Recuperar una vieja crónica, un reportaje antiguo, un guión añejo puede resultar ridículo. Reclamar muchos años después la vigencia de aquel escrito puede ser tan solo el efecto de un espejismo complaciente. La adivinación no es el objetivo del periodista, sino su compromiso radical con un momento en su contexto y ante el futuro. Sólo eso es periodismo.

Por todo ello el periodista apenas conserva escritos del pasado. Y cuando la casualidad le invita a reconsiderar algo de lo que escribió, se enfrenta a la autocrítica para explicar sus propias limitaciones, el tiempo transcurrido y, sólo a veces, para comprobar que el presente era perfectamente previsible. Y que hubo quienes no quisieron evitarlo.

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.