OTRA ESTAFA FINANCIERA

320073.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxEl cuarto largometraje dirigido por la también actriz Jodie Foster plantea, a partir de un guion ajeno, un asunto que guarda curiosos parecidos con el de la película española El desconocido (2015), de Dani de la Torre, estrenada recientemente. Aquí, un joven que se siente estafado porque ha invertido todo su dinero en un producto financiero que ha resultado un fiasco, irrumpe en el plató de televisión donde un presentador muy popular vende con aires bufonescos ese tipo de operaciones bursátiles, le coloca un chaleco explosivo que estallará con un simple gesto de su dedo y, amenazándolo además con una pistola, le exige en directo, no ya la devolución de su dinero, sino los ochocientos millones de dólares que la empresa en cuestión ha robado a miles de incautos como él.

La presentación de Lee Gates (George Clooney), conductor del programa «Money Monster», como un personaje atrabiliario y extravagante que mezcla humor tosco y mensajes comerciales más o menos explícitos, parece contener un crítica a la mezcla de información manipulada, publicidad y simple espectáculo que caracteriza a tantos programas de televisión basura a la que, lamentablemente, estamos ya tan acostumbrados también por estas tierras.

548817.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxA partir de ahí, la realizadora opta por dar a su relato un tono de película de acción a ratos trepidante –en perjuicio de la claridad de lo que trata de exponer– y a ratos salpicada por anécdotas secundarias y bromas de muy relativo interés: la escena del productor del programa probando en un lavabo la eficacia de una pomada para la disfunción eréctil, por ejemplo, es sencillamente penosa. Pero el núcleo se sitúa en el plató, donde Lee Gates intenta controlar la agresividad del gesticulante y malhablado Kyle Budwell (Jack O’Connell), con la ayuda de la directora del programa, Patty Fenn (Julia Roberts), que se comunica permanentemente con él mediante un pinganillo discreto y trata de controlar la situación con aplomo, a la vez que va poniendo a salvo a la mayoría de los técnicos del equipo.

422907.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxEn paralelo, y mientras los telespectadores contemplan en directo el insólito acontecimiento, la policía neoyorquina se moviliza en busca de un plan para desarmar al agresor, aunque para ello tenga que poner en mayor peligro aún la vida de su rehén. El despliegue es tan aparatoso como ineficaz, pero de pronto el guion da un giro inesperado, cuando el joven Kyle recibe en un monitor una reprimenda feroz de su jovencísima y embaraza pareja, que hace que su firmeza se tambalee, entre en una especie de depresión difícilmente justificable, o al menos mal justificada, y desde ese momento Lee y Kyle se convierten en algo así como cómplices forzados a salir adelante como sea frente a los planes policiales. Y también aquí, si algo queda demostrado, queriendo o sin querer, es la torpeza y brutalidad de los agentes, que conduce a un desenlace demasiado tópico desde el punto de vista cinematográfico, después de haber recorrido las calles de medio Manhattan rodeando a los dos protagonistas sin ser capaces de encontrar una solución razonable.

085388.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxEl gran problema consiste –como ya ocurría en la película española antes citada– en que la directora y sus guionistas mantienen como víctima propiciatoria durante casi todo el filme a quien el espectador puede considerar culpable –o al menos colaborador necesario– de la estafa que ha padecido el joven, cuando en realidad este es la víctima de un sistema criminal, por muy desproporcionada que pueda parecer su reacción. Y ese cruce de identificaciones y rechazos se agrava con la aparición final de un malo a quien se culpa de prácticamente todo, con lo que, también queriendo o sin querer, se exime de responsabilidad al mencionado sistema financiero transnacional.

Jodie Foster ha afirmado que cree en el capitalismo, y que solo le preocupan sus errores o manifestaciones más extremas. Se nota. Lo que podía haber sido una crítica razonada de esa mecánica del dinero en la que los grandes 232013.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxpoderes ocultos juegan implacablemente con los intereses, las ilusiones y hasta la vida de los más débiles, se reduce en Money Monster a una anécdota concreta, por muy espectacular que sea, y que al final queda justificada por la perversidad de un solo individuo cuya avaricia rompió el saco de los demás. Y eso, a pesar de la conocida capacidad del cine para hacer pasar de lo particular a lo universal. La conocida táctica del caso aislado que tanto nos suena también a nosotros. Mostrar un árbol para impedir que se vean el bosque y sus diabólicos manejos.

 

FICHA TÉCNICA

Dirección: Jodie Foster. Guion: Jim Kouf, Alan DiFiore y Jamie Linden. Fotografía: Matthew Libatique, en color. Montaje: Matt Chesse. Música: Dominic Lewis. Intérpretes: George Clooney (Lee Gates), Julia Roberts (Patty Fenn), Jack O’Connell (Kyle Budwell), Caitriona Balfe (Diane Lester), Dominic West (Walt Camby), Lenny Venito (Lenny), Giancarlo Esposito (Marcus Powell), Emily Meade (Molly). Producción: Smokehouse Prod., Allegiance Theater, Village Roadshow Prod. (Estados Unidos, 2016). Duración: 98 minutos.

 

Ver todas las críticas de Juan Antonio Pérez Millán. 

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.