La reflexión en torno a determinadas manifestaciones culturales, ya sea en el terreno de los apocalípticos o en el de los integrados, se alejan de un aspecto fundamental: el de la emoción que aquellas pueden generar y que el receptor transforma en sentimiento.

Estas consideraciones surgen de un hecho concreto: el concierto de Amaia Romero en el Teatro Real de que se pueden ver y escuchar dos testimonios.

Uno: Bang Bang (My Baby Shot Me Down), una canción de Sonny Bono escrita para Cher que Amaia recrea.

Dos: Zorongo Gitano, del cancionero de Federico García Lorca; una versión íntima.

El oyente deberá juzgar.

A veces, detrás del espectáculo, asoma la magia de la emoción y, sobre todo, el sentimiento. ¿Qué tiene que ver  todo ello con el arte? O con la musica, solo.

 

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