Mal comienzo. Si no dimite, ¿por qué no se le cesa?

Motivos haylos, ¿entonces?

¿Para no poner el listón tan bajo que se corra el riesgo de otras dimisiones venideras? Mal argumento: parece que esta decisión anticipa o esconde otros problemas o, al menos, otros riesgos.

El entusiasmo del nuevo gobierno se interrumpe. Sin embargo, las acusaciones lanzadas desde diferentes partidos demuestran la obscenidad que rige en la política. El PP habla de “hechos tan graves”, aunque acumula otros muchos peores. Podemos pide la dimisión que negó en asuntos propios. Y así sucesivamente.

Los aspavientos ponen en ridículo a quienes pretenden explicar lo imposible.

 

Conclusión

Diez horas después de que se conociera el fraude, cinco días después de la toma de posesión, Màxim fue Minim: cesado (los eufemismos no sirven).

Màxim Puerta, anunció una tuitera.

De su acto inaugural se han caído el entrenador y el ministro. Y Felipe, de espectador.

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.