“Periodistas, mala y diabólica ralea, nacida para extender por el mundo la ligereza, la vanidad y el falso saber, para agitar estérilmente y consumir y entontecer a los pueblos”.

¿Cuántas veces los periodistas han justificado esta reflexión? Si olvidamos que la cita corresponde a Marcelino Menéndez Pelayo, un montón.

El País presionó al PSOE más allá de los límites razonables para forzar su abstención en la segunda investidura de Rajoy. Ahora exhibe los logros de su aparente presión sobre el Gobierno, de manera tan exultante, que parece celebrar una coalición efectiva. ¿Será que la salvación del periódico depende del PP?

0080Me irrita El País, sobre todo, porque no consigo prescindir de él. Abra el periódico por donde sea, John Carlin acude a explicar la situación en Colombia, en Hungria, en Gran Bretaña –por supuesto–; lo mismo escribe sobre el apartheid que de tenis o de fútbol. Cuando he tenido que superar su irritante omnipresencia, encuentro a Rubén Amón, tan sabio en asuntos políticos como operísticos, cubanos o electorales. Luego llega, Manuel Jabois, tan dado a la crónica costumbrista como a la política y, por supuesto a la deportiva; a la literatura y a la radio. ¿Sigo? ¡No puedo más con tanto sabelotodo…! El País es suyo… (¿Se me ha olvidado la cursiva?).

La Sexta me da vergüenza en muchos momentos. No en sus informativos, sino en su sextarismos.

De los medios convencionales de los que no hablo son peores. Dan miedo…

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