Alarma el elevado número de menores que agreden a sus padres. El informe que recoge El Periódico resulta esclarecedor. Tanto o más que el neologismo con el califica a los progenitores agredidos: hostiagos, les llama; una simbiosis entre hostigados y hostiados. Tal vez las personas así maltratadas reconozcan cabalmente su situación. Dicho sea con el mismo respeto que el informe y el periódico transmiten. Las nuevas realidades merecen nuevos calificativos. Y por empeño o azar se encuentran.

 

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