Los republicanos llevan a Obama al abismo fiscal: se niegan a la subida extra de impuestos a los más ricos, a los que, como Romney, con 13 millones de dólares de ingresos, pagan de impuestos el 13 por ciento. En el peor de los casos, dicen los conservadores, subida para todos.

Obama sabe que Estados Unidos necesita más ingresos para hacer frente al déficit, pero no quiere seguir gravando solo a la inmensa mayoría, exonerando a los potentados.

¿Debe aceptar Obama la solución de la prepotente y egoísta mayoría republicana en el Congreso?

 

Alemania se niega a adoptar una política que alivie las tensiones sociales que viven los países del sur, e incluso decisiones ya acordadas por ella misma, porque va en contra de sus beneficios y sus intereses. Van Rompuy, Durâo Barroso, Draghi y Juncker elaboran un plan de mínimos que aplaza los más leves compromisos en beneficio de los más apurados, aun poniendo a Francia en peligro.

¿Aceptan los países del sur el la porpuesta de la prepotente y egoísta Germania?

 

Muchos ciudadanos y algunos economistas recomiendan a Obama que no pacte, porque la sociedad norteamericana ya sabe quiénes serán los responsables del abismo fiscal y lo tendrá en cuenta.

 

¿Se puede recomendar a los dirigentes de Grecia, Irlanda, Portugal, España, Italia o Francia que se planten ante el Consejo Europeo con las maletas en la mano para dejar claro su órdago?

– Europa no es un Estado. Nadie acepta responsabilidades sobre el común porque lo común solo genera recelos. Las maletas serían una invitación al caos.

– ¿Por qué sólo los del sur, pobres, estamos obligados a temer el caos? ¿Cómo hacer, si no, para que lo sientan ellos?

La Unión Europea ha sido un instrumento para la paz, pero Alemania parece aspirar a lo mismo que quiso con la guerra. ¿Será su naturaleza? ¿Por qué tiene aliados? ¿Por interés? ¿Por miedo?

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