El PSOE vuelve a tener cabeza. Con rostro; es decir, con ojos, boca, nariz, oídos, casi todo, pero tendrá que demostrar lo que almacena dentro.

Los militantes votaron lo que los barones querían. ¡Vaya!

Pedro Sánchez se propuso porque Susana Díaz decidió retirarse, lo que no significa necesariamente que la militancia haya elegido a un interino.

Edu Madina reclamó el derecho al voto de todos los militantes para que los militantes votaran mayoritariamente a otro y así echarle en cara su empeño.

José Antonio Pérez Tapias fue el menos votado, pero nunca su corriente, Izquierda Socialista, había conseguido tanto apoyo.

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