Hace cuarenta años habríamos afirmado sin ambages que, cuando un periodista o un medio de comunicación se siente interpelado por una información de otro periodista u otro medio, el camino de la réplica no puede imgcitizen_kane2consistir en una demanda o una querella, sino en poner sobre la mesa hechos y datos que rebatan la información original. Y luego, una vez contrastados los unos y los otros ante los lectores, oyentes o espectadores, adoptar otras vías, si se constatara que en lugar de hechos y datos hubo falsedades o aviesas intenciones.

Hace cuarenta años habríamos concluido que, si un periodista o un medio de comunicación invierten el orden de la réplica, anteponiendo el recurso judicial a la presentación pública de los datos fehacientes, es síntoma inequívoco de que han dejado de confiar en la información y, por tanto, en la transparencia o de que anteponen otros intereses e intenciones a su propio oficio o función.

ciudadano-kane2Pero eso era hace cuarenta años. Los que va a cumplir El País.

Ahora, la actitud de Prisa y de Juan Luis Cebrián ha sido correr a los tribunales de justicia tras la difusión por parte de La Sexta, El Confidencial y eldiario.es de datos en los que se los relaciona con empresas off shore, con paraísos fiscales y algunos amigos habituales en dichos territorios. Han relatado hechos, coincidencias, fechas tan concretas que podrían ser perfectamente rebatibles, de ser falsas.

Es decir, esos medios han hecho algo exactamente igual a lo que hizo El País respecto a otras personas relacionadas en los mismos pKane5apeles de Panamá, aunque con la curiosidad añadida de que, en esta ocasión, los primeros documentos implicaban a la exesposa de Cebrián, Teresa Aranda, que fue la que relacionó su presencia con decisiones de su exmarido, pese a lo que Prisa todavía no ha actuado contra ella.

Prisa y Cebrián, y por ende El País, a punto de cumplir cuarenta años, evidencian una vez más su pérdida de rumbo en lo ideológico y lo deontológico. Y para colmo con represalias que repugnan, y deprimen, a muchos de quienes lo tuvieron como una referencia fundamental de una larga etapa, como un símbolo del periodismo bien hecho.

CITIZEN KANE, Orson Welles, 1941, astride stacks of newspaper

La expulsión fulminante de Ignacio Escolar, director de eldiario.es, como tertuliano de la SER no se corresponde con El País de hace cuarenta años sino con otros grupos a los que la justicia acaba de desnudar.

¿Qué ha ocurrido aquí para que el gran periódico de la transición –o sus máximos responsables– se rija con los criterios de Manos Limpias?

 

(Nota. En este blog ya se relacionó al supuesto sindicato y a Ausbanc con modos y procedimientos vigentes en las grandes corporaciones e incluso en los medios de comunicación. Prisa y Juan Luis Cebrián han decidido que aquellos comentarios adquieran mayor vigencia).

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