Cuando el discurso político se construye a base de parábolas, metáforas o chascarrillos, la interpretación puede conducir al disparate. Y llevar a los ciudadanos a la perplejidad. Entre lo uno y lo otro, tal vez, se encuentren las siguientes reflexiones en torno a la nueva línea anunciada por la cúpula dirigente de Podemos en el marco de unos cursos de verano.

gato de ojos verdes fuerte-673594Las primeras preguntas surgen inmediatamente tras las alocuciones de Pablo Iglesias y, más tarde, de Íñigo Errejón. ¿Los últimos resultados electorales han traído una elevada dosis de realismo al bando podemita? ¿Aceptarán este giro las bases de un movimiento alentado desde la indignación frente a la vergonzante realidad? ¿Cabe algún riesgo de que la posible moderación de la dirigencia fomente escisiones que conduzcan a las vías que la cólera ha alimentado en Francia, Gran Bretaña, Holanda. Austria…? ¿Puede ser peor el remedio que la enfermedad?

Las preguntas pueden ser pertinentes, pero el giro que las declaraciones de Pablo Igesias sugieren, también. La transformación de la sociedad no se puede construir ignorando la realidad de la propia sociedad y, por otra parte, el contexto –geográfico, político, económico e ideológico– en el que esa transformación debe llevarse a cabo.

cara-cuadrada-emoticon-sorprendido-con-los-ojos-abiertos-y-la-boca_318-56501Por eso no se esconde alguna rectificación en aspectos de fondo: “Esa idiotez que decíamos, la lucha está en la calle y no el Parlamento, es mentira”. Otras enmiendas aluden a un cierto desgaste estratégico: “Hemos sobrevivido gracias a que teníamos sex appeal; nuestra capacidad para mantenerlo se ha reducido”.

A partir de la autocrítica, se propone un nuevo rumbo: “Entramos en una nueva fase en la que nos tenemos que convertir en un partido normal”. Sin ignorar la dificultad: “y eso tiene enormes riesgos”, porque “El trabajo parlamentario puede ser maravilloso y puede ser el camino al cretinismo político” y porque “Pasar de ser un partisano a un ejército regular no va a ser fácil y nadie garantiza que nos vaya a salir bien”.

Íñigo Errejón apostilló con una frase todo lo apuntado por el líder, incluida una expectativa con buenas dosis de relativismo: “No queda ni mucho menos excluida la posibilidad de que Podemos gobierne España, pero va a ser otro Podemos, otra cosa. Menos predecible, menos sexy, y que genere menos miedo, menos incertidumbre”.

Toda una invitación a observar sus movimientos con los ojos muy despiertos. Parece que ellos también los han abierto.

Captura de pantalla 2016-07-06 a las 19.49.50Con este comentario en el taller, El País ofrece en directo una entrevista clarificadora. José Ignacio Torreblanca, responsable del área de Opinión del periódico, entrevista a Pablo Iglesias. No ha metáforas, sino preguntas claras, intencionadas, muchas de ellas formuladas por ciudadanos a través de facebook. Y respuestas valientes, concretas. Hay cambios, sí, que hacen su propuesta más creíble: las elecciones no van a acabar con la la economía de mercado, con el poder financiero, pero existen mecanismos para aliviar su presión. No se arruga ante ninguna cuestión, ni siquiera cuando le preguntan por la línea editorial del medio en el que se encuentra. y brilla ante un cuestionario sagaz, nada demagógico, que requiere respuestas lúcidas. En esta ocasión hay más firmeza que arrogancia, hay táctica, pero solo asoma en muy determinados momentos. Y aunque nunca deja de mirar a la cámara, olvidándose de su interlocutor, siempre luce la preparación teórica de este político, mucho más solvente en el debate ideológico que la inmensa mayoría de los que pululan por tertulias escaños.

Coda. También el interrogador, que en sus artículos convence mucho menos, consigue un tono que realza la entrevista. Sigan atentos su posible repetición. Para seguirla con los ojos muy abiertos.

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