Nos han dado tantas veces gato por liebre que han conseguido que termine gustándonos el gato. Solo así se explica el apoyo mayoritario que durante tantos años ha recibido el PP. Solo cuando ya no cabe la menor duda de que la liebre es gato estaremos en condiciones de saborear la liebre. Pero ese proceso requerirá mucho tiempo. Y liebres.

Se va Cifuentes. Como antes desaparecieron del escenario oficial Gallardón, Esperanza, González… A cambio reaparece Pío, por si no tenía bastante con el Senado después de Bárcenas, la Gurtel, etc. Y se anuncia el advenimiento de Casado, avalado por su amplia formación en la universidad de Aravaca en un doctorado de fin de semana.

Los gatos están identificados. Pero ¿y las liebres?

Parece más práctico aumentar las dosis de omeoprazol hasta el infinito y amputarnos el olfato para suprimir el sabor.

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