Fernando Trueba, director de cine y promotor multicultural, respetado en toda su actividad polifacética, es estrábico. Un día dijo de sí mismo que con un ojo podía ver Antena 3 y simultáneamente, con el otro, Telecinco. Al director de Belle Èpoque, El año de las luces o La niña de tus ojos le ha interesado la política, pero no parece dispuesto a adentrarse en un mundo tan proceloso, pese a su acreditada habilidad para mirar a un lado y ver, al otro, algo que, al parecer, requiere este tiempo.

estrabismoLa política española es para estrábicos; para bizcos. Se dicen cosas que parecen referidas al presente, pero a las que se atribuye su principal valor en el futuro, cuando lleguen, si llegan, las próximas elecciones que la mayoría da por posibles, probables e incluso inevitables. Se ofrece la referencia del ojo inmóvil, mientras el que ve observa en otro ángulo.

Y así andan los ciudadanos, tratando de adivinar a dónde están mirando.

Sólo así se explica lo que hace o dice cada uno de los líderes y los razonamientos que ofrecen. No se trata tanto de moverse sobre el tablero de ajedrez con movimientos orientados a la victoria sino de proponer una estrategia que, aceptadas las tablas por agotamiento, permita mejores objetivos cuando los contendientes cambien el color de sus fichas en la próxima partida.

Hablan de una cosa y piensan en otra. Por eso les resulta difícil ponerse de acuerdo. Y entenderlos.

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.