La diplomacia española, con el rey al frente (el nuevo y el viejo también) está enfrascada en conseguir que un español vuelva al Consejo de Seguridad.

Antes fue que Cañete formara parte de la Comisión Europea, objetivo que se consiguió aunque en tercera fila con vistas al trastero; que Guindos se fuera al Banco Europeo, pretensión que se ha complicado.

¿Por qué los españoles deben estar orgullosos de que sea un compatriota quien les haga la puñeta? ¿No convendría más un chino que nos ayudara a salir de éstas?

El Gobierno, que de esto debe saber, insiste en lo primero. Lo dice Rajoy, lo ejecuta Margallo (el de las tropas en las Ramblas), lo ratifica Cañete, el intelectual superior. Y Guindos, por supuesto…

¿No habrá tres o cuatro chinos que esté demás por ahí?

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.