Parece normal y hasta loable. Cuando alguien se considera experto en una materia, está legitimado para pensar en la posibilidad de impartir clases al respecto. Es más, la sociedad debería agradecer que las personas más versadas en determinados saberes decidan volcarse en la didáctica o la enseñanza de sus más profundos conocimientos.

corrupcion_569dPor eso alegra saber que el PP, una vez convencido de su sapiencia en el arte de la falsedad y el camuflaje, ilustró a sus dirigentes locales y a los cargos públicos bajo su disciplina a engañar al Tribunal de Cuentas y a la justicia. Y que lo hizo a conciencia, creando manuales de uso para sus obedientes afiliados e instruyéndolos en el arte de las facturas falsas y las trampas a las instituciones encargadas de velar por los intereses públicos.

No cabe duda: el instructor sabía de qué hablaba y fue tan eficiente que más que un partido creó una escuela. Bajo la tutela de una marca acreditada: PP, Academia de corrupción. Experiencia acreditada.

(La noticia aparece en pleno proceso de la Trama Gurtel y la saca a la luz El Mundo, un medio  acreditado en saberes varios).

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