Me quedé tan perplejo cuando lo leí que, dando por cierta la noticia, acudí a comprobar si mi impresión acerca del personaje era correcta. Busqué su nombre en internet y sin demora aparecieron varias de sus canciones: El embargo, sobre un poema de Gabriel y Galán que un hermano mío recitaba con pasión y desgarro; La nacencia, con la excusa de Luis Chamizo; Las Hurdes, un homenaje a la comarca que más parece un vituperio; Pasodoble a José Tomás, otro agravio; o el Himno a Aldeacentenera “que es un pueblo de primera, porque sabe la manera / de conseguir lo que quiera” (sic).

No estaba equivocado. La medalla de Extremadura a Pepe Extremadura quizás sea un tributo al personaje, pero es, sin duda, una ofensa a la región. Si los premios reconocen valores, los extremeños deberían evitar a toda costa que se conozca fuera lo que se reconoce dentro. Buñuel, Cela o Delibes fueron monjas de la caridad frente a este ente aniquilador (el premio, no el personaje). El homenaje de la caspa (con p e incluso con t).

Si, al menos, al comunicar la concesión, al presidente de la Junta se le hubiera caído la cara de vergüenza, la indignación se habría visto aliviada.

Cabe suponer que los promotores de la Fiesta Mayor de Las Hurdes estarán orgullosos de haber programado a Pepe Extremadura para protagonizar el primer bolo después de su nombramiento.

Por el contrario, Álvaro Valverde lamenta que se haya ignorado a Gonzalo Hidalgo Bayal en la relación de premiados, Avalado por el ayuntamiento de Plasencia y por insignes “letrados”, que en este caso también podrán sentirse letraheridos por la puñalada trapera del jurado, al autor de Paradoja del interventor, El espíritu áspero o Nemo se le ha eludido o ignorado. Otros, a la vista de lo ocurrido, lo celebramos. Mejor, mucho mejor, separados que revueltos. Hay premios que ofenden a quienes los conceden y, de rebote, a los galardonados.

Extremadura tiene un problema (el de Pepe es menor, porque bastante tiene el cantautor con aguantar el chaparrón). Lo más grave es que aquí llueve sobre mojado y que casualmente en esta oportunidad se han unido dos Extremadura, la oficial y la premiada. ¿Los extremeños se juntan? Se leen las declaraciones de una y otro y están a la altura, a la misma altura. Pero las obligaciones y las exigencias de unos y otro son bien distintas. Se supone.

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