De un hipocondríaco: “Cada vez que tengo que acudir a la consulta del médico me preparo para asistir al fin del mundo”.

De un periodista avispado: “Pronto dominé los lugares comunes y por lo tanto el oficio y, de paso, la mediocridad”

De un escéptico: “Entendí que lo real tiene la mala costumbre de ser ambiguo”.

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.