«El 15M es emocional, le falta pensamiento». Lo dice Zygmunt Bauman, el padre de la modernidad líquida. O sea, que el 15M también es líquido y que, por tanto, tiene a evaporarse si se le somete al calor suficiente. La reflexión del filósofo polaco puede ser pertinente, pero a mí me ha sugerido algunas preguntas:

  1. ¿Con esos argumentos se puede establecer  una relación cierta entre el 15M y la victoria del PP? Ambas pueden ser opciones emocionales. ¿Y razonables?
  2. ¿Nuestra realidad, marcada por lo emocional, es causa o efecto de la televisión o del lenguaje audiovisual que ella ampara?
  3. ¿Resulta difícil conectar a Bauman y a Vattimo?

 

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.