Leo. “En Cataluña, el porcentaje de contribuyentes que dedica el 0,7% de sus impuestos a la Iglesia no llega ni al 20%, mientras que en el extremo contrario se encuentra Castilla-La Mancha, donde el 48,8% de los declarantes financió la institución”. Concluyo: todo esto es mentira. El 0,7 por ciento lo pagamos todo, mientras no sea un gravamen “a mayores” o mientras no les que quiten a los que ponen la cruz (qué otra cosa) en la casilla eclesiástica alguna prestación sanitaria, un trozo de carretera o un pupitre, el de sus niños, en la escuela pública.

Sin lo uno y con lo otro, el pago lo hacemos todos. Los que somos hacienda, aunque no seamos iglesia.

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