¿Qué se puede esperar de estas elecciones?

Si este periodo hubiera servido para reflexionar y reconocer el tiempo y el mundo en que vivimos, la situación del país en que habitamos y las dificultades que muchos compatriotas afrontan a diario, sería posible poner sobre la mesa las posibilidades reales de intervención sobre esa realidad. Si ha servido para distinguir entre lo que se tiene, lo que se quiere y lo que se puede, tal vez sea posible un atisbo de cambio.

Los manuales clásicos sobre los que la generación de la transición asentó su voluntad de transformación no sirven. Entonces el poder que otorgaban las urnas era mucho más real que el que ofrecen ahora. La búsqueda de la igualdad y la justicia resulta igualmente necesaria, pero, mientras que entonces parecían conquistables en dosis suficientes, hoy solo se suministran en dosis homeopáticas.

Algunos se niegan al placebo. Otros optan por alentar alguna mejoría en el corto plazo para tratar de encontrar un fármaco que cronifique la enfermedad, alivie los síntomas y prolongue las expectativas.

De curarse no se habla. Porque quienes lo hacen engañan al paciente.

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