Si un titular puede asegurar que “la humanidad ha matado a 144.000 elefantes en siete años”, otro podría asegurar que “el país quiere acabar con Pedro Sánchez” En el primer supuesto, absolutamente cierto, el exceso radica en atribuir a la humanidad en su conjunto la barbarie de los furtivos y algunos grupos guerrilleros; en el segundo, en confundir el país con El País e incluso en no precisar que a lo que este pretende poner fin es sólo a la carrera política del tal Sánchez.

elefanteBien está tomar el rábano por las hojas, si se le hinca el diente al rábano. A ello.

El País está orgulloso de su editorial Ni Rajoy ni Sánchez por más que la aparente equidistancia del titular oculte la verdadera conclusión del mismo: “Ni Rajoy ni, mucho menos, Sánchez”. La obsesión del periódico por las vigas ajenas –tal vez con la excusa de que son públicas– contrasta con la absoluta condescendencia ante las vigas propias –como si un medio público pudiera ser impunemente privado–. Menos mal que aún nos queda, y cada vez nos quedan menos, Soledad Gallego Díaz, ex–directora, aunque con voz propia –tal vez, por eso, ex–. Lo pone de manifiesto en La continuidad como propuesta, una reflexión bien alejada de la falacia del editorial.

Falacia, sí, porque, más allá del debate ideológico de fondo, lo que parece una solicitud o una presión en toda regla sobre Rajoy y Sánchez, no resulta en absoluto equilibrado.

En primer lugar, porque el ascendiente del medio reduce es mucho menor entre los fieles del PP que en los ámbitos del PSOE.

En segundo lugar, porque a Rajoy le reconoce que “ha sido el más votado en dos elecciones sucesivas” y le pide “el sacrificio personal”, mientras que para Sánchez no caben excusas ni defensa.

En tercer lugar, porque el editorial reclama la posibilidad de una solución constitucional, la primacía de la lista más votada, que Rajoy ha reclamado como el mecanismo democrático legitimador por excelencia.

MADRID  12 02 2016   Pedro Sanchez  PSOE  y Mariano Rajoy  PP  durante la reunion que han mantenido en el Congreso de los Diputados  FOTO  JOSE LUIS ROCA

En cuarto lugar, porque las acusaciones dele medio al dirigente socialista han sido tan reiteradas y contundentes, que sólo cabe interpretar la terquedad como una venganza por su reiterada desobediencia a quienes creen ostentar la razón irrefutable.

En quinto lugar, porque, cuando el editorial mira al futuro, impone implícitamente al PSOE la aceptación del gobierno del PP, al descartar “aventuras suicidas que los socialistas no deberían permitir jamás”.

Si a los socialistas les quedaba un remedo de apoyo mediático entre la prensa tradicional, que no olvide que El País sólo protege los intereses estrictamente privados de quienes lo gobiernan.

El país no es responsable. La humanidad, mucho menos. Los titulares pueden ser falaces.

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