Después del discurso real, el irreal de Rajoy.

Concluida el monólogo para sus fieles, empezaron las preguntas. La mayoría para esas cuestiones referidas a lo que los políticos y los periodistas entienden por política: lo que dijo el otro, las encuestas, los posibles pactos, el mapa electoral, el adelanto de comicios, si fulanita o fulanito… A conformarse tocan. ¿Para qué preguntar por qué se hacen las cosas de una manera y no de otra? Como la respuesta sería «porque sí», «porque es de sentido común», «porque somos el ejemplo de Europa» y similares tonterías, casi mejor no preguntar por lo importante. Aunque quizás no fuera esa la razón de las no-preguntas, es verdad que las pocas que hubo se las sacudió sin respuesta; para las otras, en especial la última, llevaba el texto escrito. ¡Premonición!

El caso es que, a la vista del auge estadístico de Podemos, se le preguntó por la posibilidad de un pacto PP-PSOE y que el presidente del gobierno contestó que, cuando partidos distintos a la derecha y a la socialdemocracia ganan elecciones en Europa, está asegurada “inestabilidad, falta de progreso, retroceso y pérdida de bienestar”. 

Parecía un ataque a Podemos, pero se trataba, en el fondo, de una invitación a votarlos. Según Rajoy, todo lo malo que puede pasar con Podemos en el poder es lo que el PP nos ha deparado a lo largo de los tres últimos años: «falta de progreso, retroceso y pérdida de bienestar». No hay discusión posible. ¿Cuál es la diferencia o la salvedad? Una sola: en este trienio ya cumplido lo que él llama estabilidad ha estado asegurada hasta la obsesión; estabilidad no es otra cosa que el empecinamiento en mantella y no enmendalla, en repetir sin pestañeo los sucesivos y recalcitrantes desatinos de la gestión Rajoy.

Cuando todo va mal, ¿qué cosa mejor que la inestabilidad para que cambien las tornas? Por eso, en contra de lo que algunos interpretaron, Rajoy quiso reconocer, en un gesto que le honra, que con Podemos no es posible ir a peor, porque, si se dan la “falta de progreso, retroceso y pérdida de bienestar” como hasta ahora, al menos, gracias a la inestabilidad que pronostica, ¡podremos cambiar!

Por si acaso en su discurso/conferencia de prensa advirtió de que “luego las cosas se malinterpretan”. Normal: se empieza ignorando la realidad, negándola, y luego no hay manera de acertar. Si lo real es irreal, ¡ni de acertar ni de aclararse…! Escuchando a Rajoy uno se hace un lío…

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