Costó cambiar los criterios de la lógica acuñada en los años democráticos. Sólo en el último minuto el PSOE decidió proponer a un candidato alternativo para impedir la elección de Jorge Fernández Díaz –reprobado, con anterioridad, por el propio Parlamento–como presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso. Y el PP tuvo que aplazar el proceso…

El PP no aprende. Actúa como un trilero. Pero ahora se le observa de frente y también por detrás.

El PSOE vacila demasiado. Le pesan, como plomo, las rutinas. Pero, ahora, el chalaneo choca con los principios.

conjurer_boschLos pactos entre las fuerzas políticas deben ser respetados. El PP había aprovechado el acuerdo sobre las presidencias de las comisiones parlamentarias para incurrir en una evidente deslealtad: imponiendo para la de Asuntos Exteriores a un presidente que repugnaba a todos los demás.

Salvo a Ciudadanos, supuesto adalid contra la corrupción, al que el PP ha puesto otra vez en evidencia.

¿Por qué todo esto, el abuso de confianza, el engaño? Porque Fernández Díaz es amigo de Rajoy y no ha hecho nada que éste no avalara, porque ya se le había vetado como presidente del Congreso y su jefe quería otorgarle cargo y sobresueldo (es la tradición), por razones glandulares (a éstos los toreo yo…).

Y a punto estuvo de conseguirlo. Pero se trataba de una cuestión medular. La lógica del no a Rajoy tenía muchos fundamentos; algunos de ellos, inapelables, como la existencia de un ministro de Interior, llamado Jorge Fernández Díaz, dedicado a perseguir con sus tropas y su arsenal a los trileropolíticos e incluso a los ciudadanos discrepantes. No era el único (Montoro sigue en el puesto desde el que amenazaba a políticos, periodistas y a quien le llevaba la contraria), pero a Fernández Díaz le habían pillado in fraganti.

Rajoy ha demostrado, una vez más, que no es de fiar. Hace trampas bajo la mesa. Fernández Díaz era una carta que en pura lógica debía haberse retirado de la baraja. El PSOE dudó. Corrigió a última hora, pero no se sabe aún si lo hizo a tiempo; a juicio de los ciudadanos, al menos.

El PP seguirá jugando al trile. Pero, para que eso sea posible, hacen falta cómplices, ingenuos y estúpidos.

No. El trilero transita sin escrúpulos vericuetos fuera de control. Fernández Díaz ya preside una comisión que no requiere elección. En definitiva, tiene sobre todos los meses, pese al Parlamento. Tal vez alguien escriba en él: Sé fuerte, gracias. No hace falta reconocer la firma.

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