La monarquía proviene de Dios: el pueblo elegido, la familia elegida, la persona elegida. El poder procede de Dios. Ese es su fundamento.

No se trata de un anacronismo, porque haberlas haylas y algunas incluso presumen de modernas, pero sí de una aberración. El poder solo puede proceder de los ciudadanos.

Para remediar el absurdo han querido inventar la monarquía constitucional o parlamentaria, adjetivos para aliviar el sustantivo: un rey supeditado a la voluntad popular; es decir, Dios bajo control. Una aberración o, mejor dicho –y no solo porque lo haya escrito Juan José Millás–, un contradiós.

Sin embargo, le doy la razón a Soledad Gallego Díaz. El debate sobre la monarquía no es, en este momento, una prioridad. Tal vez porque, como explica el propio Millás, vivimos un tiempo en el que la Historia pretende aniquilar la historia que sufren los ciudadanos cada día. Y esta es la historia que apremia.

Este esencialismo, como otros, pueden ser, ante tanta urgencia, apenas una distracción.

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3 Respuestas

  1. Javier

    La mentira fundacional (1492-2014)
    Imagine el lector a un extraterrestre que desembarca de una espléndida nave espacial en Madrid un 12 de octubre de un año cualquiera. Le sorprenden el ambiente festivo de este maravilloso poblachón manchego y las berenjenas encurtidas que sirven como tapa en algunos bares. Después de un atracón de berenjenas se pone a charlar con los parroquianos y les pregunta en un correcto castellano qué celebran. Un madrileño muy ducho en historia le dice que es la fiesta nacional española y que es el aniversario del descubrimiento de América. El extraterrestre dice “¡Ah!” y después pregunta: “¿Y cuando se descubrió Europa?” El madrileño contesta que el resto de los continentes de la tierra se descubrieron solos, solo América ha sido descubierta oficialmente con corte de cinta y foto de políticos. El alienígena pregunta: “¿Y quién descubrió América?”. El nativo contesta que un tipo que se llamaba Cristóbal Colón. El extraterrestre, llamémoslo XJ3§, para no repetir tanto su origen, dice “¡Ah!” y después se queda callado. XJ3§ no conoce la historia de España, pero en su viaje si que ha leído la Biblia y la Legenda Aurea de Jacopo da Varazze, obras que consideraba fundamentales para el conocimiento del planeta que se proponía visitar. Sabía pues que la paloma (la columba) fue la enviada por Noé después del diluvio para que comprobara si ya se habían retirado las aguas y que San Cristobal fue el santo que llevó a Jesús sobre sus hombros para superar un peligroso vado. A XJ3§ el nombre de Cristobal Colón le pareció demasiado alegórico para ser cierto. Nuestro visitante se propuso estudiar la historia de España porque un país que descubre continentes con alegorías le parecía muy chistoso.
    Su estudio le provocó muchas desilusiones a causa de las mentiras con las que los españolas fundaban su identidad y sus instituciones. Llegó a admitir que los continentes (ya sean América, Asia o Lanzarote) se puedieran descubrir; admitió también que un invento, una alegoría, pudiera descubrir un continente, pero no pudo pasar por el hecho de que España se apropiara del descubrimiento por el simple motivo de que España no existía en 1492, ya que se constituye como Estado a principios del siglo XVIII con los Decretos de Nueva Planta de Felipe V.
    XJ3§ llegó a Madrid un 19 de junio de 2014, fecha en la cual la legitimidad histórica y la legitimidad constitucional se habían puesto de acuerdo para nombrar a Felipe 6.0 rey del Spanish Kingdom. El problema es que tal legitimidad no existía porque su padre era un usurpador. Este señor, el Campechano, fue coronado rey el 22 de noviembre de 1975 por obra y gracia del general Franco pero sin poseer los derechos dinásticos, que en realidad poseía su padre hasta el día en que se los regaló, el 14 de mayo de 1977. Para que el Campechano fuera un rey legítimo tendría que haber sido al revés, primero la cesión de derechos y después la coronación, así que al Campechano, podríamos llamarlo el Usurpador. En cuanto a la legitimidad constitucional habría que estudiar el conflicto que suponen el artículo 14 de la Constitución (Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social) y el 57 ([…] La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos). O se discrimina por razón de sexo o no se discrimina, que se ponga de acuerdo el legislador. La legitimidad constitucional implicaría que la corona española recayera sobre Elena de Borbón y Grecia y no sobre el Preparado.

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  2. Javier

    P.S.: Antes de abandonar el planeta, al final de sus vacaciones, XJ3§ propuso que José Bono o Esperanza Aguirre ocuparan el trono español, por ser aún más esperpénticos que los borbones

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    • Fernando

      Conocí a XJ3§ casualmente. Su cara de asco no era ni por las berenjenas encurtidas, ni por el olor de los callos ni por el baile y los piropos de dos chulapos (le convencí de que eran tribus urbanas que viven en relativa anarquía), pero se parecía.
      Le recomendé ver el original Juego de Tronos, las pugnas por el poder son más abiertas. Al Campechano le cortan la cabeza, uno de los aparentes herederos del rey es bastardo y enano, la doncella que por otro lado, también aspira a ser reina, madre de dragones, encuentra la confianza y el amor no en el “preparado” sino en un marido brutal que ella concibe como “el semental que montará el mundo” al que luego, apiadada, ahoga, el caballero exiliado por sus actos deshonrosos es al mismo tiempo asesor, los hombres de la Guardia de la Noche (apodados los “cuervos”), los que vigilan la frontera de 700 pies de altura y 300 millas de largo de hielo, piedra y magia, que separa no diecisiete, sino siete reinos de las tierras salvajes, visten ropa teñida de negro. O algo así.
      La versión española más que para José Bono o Esperanza Aguirre parece pensada para Torrente de disponer de una camisa limpia.

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