Pedro Sánchez ha tomado posesión de su cargo de presidente del Gobierno español unos minutos antes de que lo hicieran los consellers del nuevo Govern de la Generalitat de Catalunya. La coincidencia ha puesto de manifiesto que ha comenzado un tiempo nuevo: tras muchos devaneos, por ejemplo, el régimen excepcional del artículo 155 que pesaba sobre la administración catalana ha concluido. Yb a partir de ahora…

¿Será posible un cambio sustancial en las relaciones entre catalanes, entre catalanes y españoles y entre las instituciones e incluso las banderas de uno y otro territorio. Pablo Iglesias puso sobre el debate de la moción de censura un ejemplo digno de ser tenido en cuenta: el acuerdo entre Adolfo Suárez y Josep Tarradellas para recuperar la Generalitat en un momento aún más complicado que el actual.

El líder de Podemos pudo recomendar desde la tribuna el visionado de Los hombres del silencio, un documental de Josep Morell y Jordi Vidal, estrenado hace menos de un mes en TV3 y presentado hace un par de semanas en la Cineteca del Matadero de Madrid, que merecería la pena que estrenara TVE, que también tiene los derechos de emisión, para demostrar –ojalá– que también llegan nuevos aires a la televisión pública.

Los hombres del silencio hicieron posible, con diferentes acciones y una profunda discreción, que el sistema político salido de la Dictadura recuperara una institución representativa de la República, la Generalitat, y a quien se reivindicaba como su presidente en el exilio. Y de ese modo trazar una vía de solución a uno de los grandes problemas que debía resolver aquella España predemocrática. Ellos cuentan en el documental cómo lo hicieron posible, pero de sus declaraciones se desprende, sobre todo, que la confluencia de Suárez y Tarradellas resultó determinante.

Josep Morell y y Jordi Vidal los retratan con precisión a través de las declaraciones de sus interlocutores. A un lado, un hombre del franquismo, de escaso equipaje intelectual y nulo bagaje democrático, pero orgulloso, inconformista y atrevido. Al otro, un personaje que había construido, a falta de otros, un alto capital simbólico, tenaz y firme en el momento de asumir sus aspiraciones y deberes, y en todo momento empático y dialogante.

Rajoy y Puigdemont se han aferrado a las antípodas del uno y el otro. ¿Y Sánchez y Torra?

Mejor no mirar atrás. Vean el documental. Recomiéndenselo, en particular, a los recién llegados al Gobierno y al Govern. Y a esperar…

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.