RECHAZOS Y ACEPTACIONES

314133.jpg-r_1280_720-f_jpg-q_x-xxyxxJesús, de dieciocho años, vive solo en un piso destartalado de La Habana y se gana unos centavos arreglando pelucas y peinando a los travestidos que actúan cantando boleros en un garito de la ciudad. A veces piensa en dedicarse a la prostitución, pero su sueño sería triunfar en ese local, regentado por un personaje ya mayor, Mama, que lo protege, aconseja y a veces regaña con energía.

Cuando está a punto de lograrlo y recibe los primeros aplausos, aparece por allí Ángel, su padre, antiguo boxeador que lo abandonó cuando tenía tres años y ha pasado quince en la cárcel, condenado por asesinato. Incapaz de asimilar la actitud de su hijo, lo golpea en plena actuación y después se instala en la casa y pretende imponer sus normas en una convivencia dificultada además por su carácter agresivo, sobre todo bajo los frecuentes efectos del ron, y a pesar de la grave enfermedad que le diagnostican.

018635.jpg-r_1280_720-f_jpg-q_x-xxyxxQueda planteado así un cúmulo de rechazos que deberían transmutarse en otras tantas problemáticas aceptaciones a lo largo de un argumento sólido, discreto y desarrollado sin aspavientos ni moralismo de ningún tipo. Jesús parece empezar buscando la definición de su propia identidad sexual, aunque más adelante dirá que nunca se sintió atraído por las mujeres, y tendrá que hacer frente a los prejuicios que obstaculizan esa asimilación de su realidad, nada traumática para él, por otra parte. Al mismo tiempo, deberá asumir la irrupción de su padre, con todos los problemas que le acarrea y sin saber si este acabará admitiendo las cosas como son e incluso el triste pasado que no han podido compartir por la cobardía que lo impulsó a huir de la casa familiar, abandonando esposa e hijo.

020198.jpg-r_1280_720-f_jpg-q_x-xxyxxÁngel, que confiesa que desde la salida de la cárcel prácticamente todo es nuevo para él, habrá de afrontar también ese pasado, su propio estado de salud y, sobre todo, la manera de ser y las opciones vitales de ese hijo único, que él habría querido que fuese boxeador pero se obstina en cantar, con el sobrenombre puramente casual de «Viva», en ese tugurio que para un macho tradicional como él representa algo degradante e inadmisible. Una circunstancia, por cierto, que ha hecho que numerosos comentarios relacionen esta película con otra igualmente notable: Billy Elliot, (Quiero bailar) (Billy Elliot, 2000), de Stephen Daldry.

El cineasta irlandés Paddy Breathnach aborda en este su octavo largometraje de ficción una historia urdida por el actor y ahora 272295.jpg-r_1280_720-f_jpg-q_x-xxyxxguionista Mark O’Halloran, y lo hace aproximándose a la difícil situación actual de Cuba como contexto natural de la acción, pero sin insistir en su visible decadencia material y social, como han hecho recientemente otros directores extranjeros que ambientaron sus obras en la isla, con una visión demasiado eurocentrista y displicente.

Esa delicadeza en el tratamiento de unos hechos de ficción pero sin duda verosímiles se refleja también en la realización del filme, a base de planos y contraplanos cercanos y usando con profusión el efecto de desenfoque –técnica que alcanza su cumbre en la magnífica escena en la que Ángel y Mama se enfrentan a causa de Jesús, cada uno en un extremo de un estrecho pasillo y con el joven en medio–, alternando con largos travellings de acompañamiento cámara en mano para transmitir la búsqueda constante que Jesús lleva a cabo a lo largo de todo el relato, y pese a alguna toma cenital y otros recursos menores innecesariamente enfáticos, como las panorámicas de la ciudad usadas para suturar unas secuencias con otras.

El tenso recorrido de los dos protagonistas hacia la hipotética aceptación de sus verdades está firmemente apoyado sobre la magnífica actuación de sus intérpretes, con los veteranos Jorge Perugorría –muy popular entre nosotros desde su intervención en Fresa y chocolate (Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, 1993)– en su papel de padre y Luis Alberto García en el de Mama, flanqueando a Héctor Medina (El rey de La Habana, Agustí Villaronga, 2014) como sorprendente Jesús/Viva. Un reparto de lujo para un acercamiento interesante al tema de las convenciones culturales, sociales y familiares, conducido con pulso firme por un cineasta europeo de quien solo conocíamos hasta ahora, y con muy relativo éxito en nuestras taquillas, títulos como Éxito por los pelos (Blow Dry, 2001) o Cabeza de muerte (Shrooms, 2007).

 

FICHA TÉCNICA

Dirección: Paddy Breathnach. Guion: Mark O’Halloran. Fotografía: Cathal Waters, en color. Montaje: Stephen O’Connell. Música: Stephen Rennicks. Intérpretes: Héctor Medina (Jesús), Jorge Perugorría (Ángel), Luis Alberto García (Mama), Renata Machín (Pamela), Luis Manuel Álvarez (Cindy), Paula Alí Rivera (Nita), Laura Alemán (Cecilia), Óscar Ibarra (Javier). Producción: Treasure Ent. (Irlanda y Cuba, 2015). Duración: 100 minutos.

 

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