Periodismo, política, intriga…

No lo puede ocultar y está empeñado en demostrarlo. A José Sanclemente le apasiona el periodismo, le inquieta la realidad de los medios de comunicación, le preocupan los bajos fondos de la política actual y hacer todo eso presente a través de la intriga que, una novela tras otra, y van cuatro, tratan de desentrañar la periodista Leire Castelló y el inspector Julián Ortega.

Regeneración es el último episodio de esta serie negra. Este episodio se ubica en Madrid; o sea, en España dentro de España, que dijo la lideresa. Porque en la capital se urden las más graves tramas de corrupción económica y política, y los más sórdidos intereses del universo mediático; porque su paisaje ofrece rostros y situaciones, si no idénticas a las que recorren la novela, sí susceptibles de ser asociadas por el lector con nombres, hechos y actitudes reconocibles.

A través de una trama tan enmarañada y compleja como la vida misma, útil para mantener la tensión del lector, transcurren las dos cuestiones fundamentales: la degradación de los medios de comunicación y el emponzoñamiento de vida política. La primera, por los turbios intereses empresariales y, también, por la colaboración de una parte de la profesión periodística. El segundo, por la corrupción vinculada a los intereses económicos y por la manera tramposa y ausente de escrúpulos del ejercicio de la acción política.

En torno a ambos asuntos gira Regeneración, una obra que propone al lector un ejercicio o un juego de identificación y memoria: el de ir asociando los hechos y las situaciones que se describen con otros que han ocupado primeras páginas a lo largo de años e ir poniendo rostros y nombres reales a muchos de los personajes y medios de comunicación que aparecen en el relato.

En ese puzzle, que es también un laberinto, José Sanclemente se cuida de evitar el maniqueísmo que podría atenazar a quien no solo es un observador de lo que pasa sino que, más allá de su condición de ciudadano, es un profesional implicado en proyectos editoriales concretos. Ni ignora ni elude el riesgo de contradicciones y errores en los mundos paralelos de su actividad profesional.

Una novela, pues, que se lee muy deprisa, casi con ansia. Todo se supedita al fondo de la cuestión. Por eso importa menos que la complejidad de la trama a veces parezca más intrincada que verosímil –aunque la realidad ha demostrado que esa frontera es, en verdad, una mera convención literaria. Y algo similar ocurre con unos diálogos en los que la cantidad de información que pretenden trasladar dificulta la fluidez de la conversación.

Minucias. Me absorben la mayoría de las pasiones que alimenta José Sanclemente. Periodismo, política, intriga… Leí Regeneración de un tirón. Y ya no sé si fue por pasión o por vicio. Lo di por bien empleado.

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