Nominados al óscar del despropósito

A ver si lo entiendo.

Si Will Smith hubiera sido homosexual y su pareja la destinataria de la burla del presentador, ¿la hostia a Chris Rock habría estado justificada?

Eso colijo cuando leo y escucho que la bofetada real fue un atentado machista que reniega de ”todo lo que el Me Too y el movimiento feminista han ido enseñándonos sobre machismo, violencia de género y amor tóxico” (Cita textual de un comentario de profesionales que me merecen respeto).

Pocas críticas, sin embargo, a la broma del presentador de la gala de los Oscars basada en la enfermedad de Jada Pinkett. Si en vez de ser una mujer la víctima del humorista, lo hubiera sido un varón con algún problema de discapacidad, con secuelas de la quimioterapia o con una malformación, ¿Chris Rock habría merecido algún reproche?

La hostia pudo estar de más. Lo estuvo. Es, de hecho, repugnante. Pero ¿también el exabrupto con el que respondió Will Smith? A ese respecto me caben algunas dudas.

La violencia física es repudiable. ¿Habría sido tan repudiada de haberla ejercido la mujer ofendida? ¿Debió abstenerse el esposo para no añadir al acoso ajeno la humillación del ninguneo a la mujer burlada? ¿Se debe negar la posibilidad de que alguien se sienta enojado cuando se injuria a otra persona? ¿Es más repudiable la visceralidad del indignado que la ofensa guisada a fuego lento en el guion de la gala?

Recapacito. Comprendo que el verdadero problema consistió en la masculinidad testosterónica y, en última instancia, en que Will Smith se refiriera a Jada Pinkett como “mi mujer”. Pero ¿quién está libre de no haber adjuntado alguna vez el término mujer a un posesivo tan despreciable como, ahora, denostado? ¿Debió decir “mi esposa” o “la pareja, por mutuo acuerdo, de quien les habla” o, tal vez, “la mujer de la que soy su esposo”?

No, no debiera aplicarse ese sentido posesivo a ninguna persona. Tampoco a los hijos, supongo. Ni siquiera se lo apliqué al perro con el que compartí piso. Siempre le llamé Can en señal de respeto a toda su especie.

Vuelvo al tema. El responsable de la hostia es Will Smith. Los del lío que se ha formado, incluido Chris Rock,  no caben en este blog. Y Jada Pinkett, que puso mala cara al escuchar el ingenioso comentario del presentador de la gala, ¿también debe purgar como instigadora y poco feminista, si no antifeminista por no haber corregido al hombre que la acompañaba?

¡Cuanto despropósito… en estas pocas líneas!

 

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