En el portal de Belén no hubo mula ni buey. Lo dice el Papa, que es infalible.

Me ha jorobado la Navidad.

Versión 1

Ya sé que a este Papa le están dando una vida perra, pero qué le vamos a hacer, que le quite la paga de nochebuena a los monseñores; a fin de cuentas, otros hacen cosas parecidas y nadie les ha dicho que vayan a ir al infierno.

Además, no tiene lógica. Lo único razonable de aquella escena eran la mula y el buey: unos animales que, se puede suponer, habrían buscado un techo donde guarecerse del invierno y que, viendo bulla, decidieron apuntarse a la fiesta. A cambio, daban calor, como han hecho toda la vida en las casas de los pueblos. Y olor, para que la cosa fuera terrenal, parecida a lo que se puede entender.

Porque todo lo demás, todo lo demás, ya nos dirás, Benedicto: un padre virgen (eso seguro), una madre inmaculada (dicho a lo bruto, sin romperse ni mancharse) y un niño en pelotas a tres grados bajo cero. Eso no se hay quien se lo trague.

Es lo que yo digo, que ya se ve, que a Benedicto le dan la bulla los monseñores y él nos deja sin mula y sin buey.

¿Y ahora quien se va a creer el cuento?

 

Versión 2

¿Qué hacemos ahora con la mula y el buey?

Yo mismo, por lo menos, tengo seis o siete mulas y otras seis o siete bueyes. Podría acusarlas de fraude y romperlas o matarlas, pero he pensado que qué culpa tienen ellos, y ellas.

Pero, claro, mantenerlas todo el año para nada…

¿Y, además, qué hago con el portal?

Porque se me quedan desangelados, como vacíos, sin calor humano. No sé si se entiende. Que allí solo queda lo divino y el portal pierde todo el calor y el olor.

 

Versión 3

Y ahora que caigo, ¿cómo hemos podido aguantarnos sin denunciar que a los bueyes del portal, además de castrarlos, les habían cortado la pilila?

Serían vacas.

¿Sin tetas?

¿Le digo algo al que me los vendió?

¡Manda cojones!

Muy tarde.

 

Versión 4

Ayer mismo compré un Belén para los niños; más que nada para que tuvieran algo que romper en Navidades, pero en la tienda no me quieren devolver lo que costaron la mula y el buey. Dicen que es un pack, que va todo junto, y que la mula y el buey no se prorratean.

He amenazado al tendero con decírselo a Rajoy y se ha asustado, pero dice que, si son para romper, que qué más da, que los niños los rompan. Y le digo, hombre, que no se trata de romper por romper, que la educación exige que las decisiones se tomen con rigor, que a los niños no se les engaña y que, desde ayer, el buey y la mula no tienen nada que ver. Y me responde que los use para otra cosa, como si pudieran tener otro menester.

¿A quien reclamo? ¿Le pueden interesar a alguien?

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