La moción de censura a la extremeña se resolvió contra el que la formuló. Y no por carencia de razones (siempre las hay y, en estos momentos, más) sino de planteamiento. No estaba hecha a favor de los extremeños ni en contra del actual gobierno. Incluso Izquierda Unida pudo ponerse de acuerdo y explicar su abstención sin necesidad de retorcer sus argumentos.

No están los tiempos ni el PSOE para disparates. Este resultó tan evidente que ni siquiera hicieron ruido, pese a pasarse en los escaños del parlamento regional ocho horas sin mover el culo.

Los diputados ya habían depuesto. O mejor, decidido deponer la moción.

Lo peor para Fernández Vara, el expresidente al que no le gusta el ex, fue cuando le preguntaron: ¿Y tú de quién eres?

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