¿De quién es la culpa?

Los que no toman decisiones no se equivocan.

Mientras no se apliquen sus propuestas, solo ellos saben lo que hubiera sido correcto.

En medio de la incertidumbre unos prefieren callar porque, dicen, el asunto no les compete, y otros argumentan vaguedades a la espera de que se estrellen los obligados a actuar.

En su propósito de anticipar remedios ante los peores presagios, ¿quién es el más decente?¿Los medios de comunicación, la oposición o el gobierno?

La responsabilidad quizás no sea solo de uno de ellos, pero solo uno de ellos parece (o no) obligado a responder ante los ciudadanos. Eso parece.

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Jalean la rivalidad, desprecian o ridiculizan al adversario, incentivan la polémica e incluso la bronca y, luego, se echan las manos a la cabeza por los altercados que organizan los hinchas o militantes a los que ellos habían estimulado.

¿Ocurre eso solo en el deporte?

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