Deberes de clase media

Los ricos eluden todos los impuestos a que debieran obligarles su patrimonio y la progresión de su propio enriquecimiento. Parece justo exigir que aporten en correspondencia con sus haberes y beneficios. Sin embargo, la sociedad en que vivimos los protege de múltiples maneras, evitando una contribución proporcional a su fortuna en todos los aspectos.

A los parias de esta sociedad que se dice aspirar a la equidad y a la solidaridad apenas les alcanzan las migajas de quienes viven en la opulencia. Y ahí quedan ellos, arrastrando la pobreza.

Siempre es tiempo de reclamar una transformación de estas sociedades que, bajo la palabrería de la solidaridad, abonan la desigualdad e incluso la pobreza. Siempre es tiempo aun a sabiendas del fracaso a que está abocado este empeño. En las sociedades que se denominan democráticas el liberalismo que propugnan ha entregado el poder que le corresponde a la ciudadanía a los grandes consorcios económicos. Así el poder no reside en el consejo de ministros sino en los intereses de las grandes corporaciones. El poder no se decide en las elecciones; estas, a lo sumo, pueden atemperar los conflictos sociales en aras de la convivencia, no de la equidad.

Por eso, resulta necesario plantear si no sería pertinente plantear, en la medida en que la aportación proporcional de los ricos siga siendo una quimera, un pacto social de las clases medias con las más desfavorecidas. Es decir, que aquellas, mediante impuestos y tasas progresivas, amortigüen la desigualdad favoreciendo, en detrimento propio, una mejor situación de los pobres. Impuestos progresivos, pues, a partir de los niveles básicos, exentos de tributación.

¡Una quimera!

Lo comprobé no más iniciado el planteamiento. El amigo a quien le trasladaba esa reflexión me recriminó con dureza: “¡Te has creído lo que dice la derecha!”.

Y así estoy. Entre la perplejidad de la izquierda y la certeza de que este sistema no tiene remedio. Nadie está dispuesto a perder, aún a sabiendas de que así muchos pierden todo. El desahucio es nuestro.

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