El abismo entre desahogo y raciocinio

Agrada leer en un mismo periódico (El País) y en el mismo día (5/09/2021) dos artículos tan contradictorios como Famosos imbéciles morales y Para qué sirve tu ira, de Javier Marías y Elvira Lindo respectivamente.

Cuando solo había leído el primero, crucé algunos mensajes con un amigo:

  1. Marías ha vuelto en forma, hoy no tendrás más remedio que echar una sonrisa con él. Manque te pese.
  2. Me entretiene el desahogo, pero no me convence la furia. ¿Quién queda que no sea imbécil? Además, de él, juez sin atenuantes. ¿QuIén le queda? ¿El emérito? Estaremos atentos a la próxima semana…
  3. Hombre, queda mucha gente, la mayoría, creo yo. La gente que tratamos no es imbécil….
  4. Ni muchos de los que habla… Son otra cosa que merece la pena analizar y debatir. Descalificar entretiene, pero no conduce demasiado lejos. Solo a la bronca sin matices. No hay que exagerar. Es un desahogo. Si a él le sirve… A mí me entretiene, pero me ayuda poco a entender lo que pasa.

Leído el segundo de los artículos termina la discusión.

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