El FMI, una entidad benéfica: ¡quién nos lo iba a decir!

Titulares del día:

Alemania se enfrenta al FMI y rechaza dar marcha atrás en la austeridad

El Fondo ha admitido que los recortes tienen un fuerte efecto sobre el crecimiento

El ministro de Finanzas alemán cree que “cuando hay un objetivo” de déficit, no se debe recular

 

¡Qué cosas! ¿Quién nos iba a decir que aquel FMI al que temíamos tanto, el que imponía el rigor de la ortodoxia capitalista a los países pobres y, sobre todo, a los que buscaban su propio camino contra la desigualdad y el abandono, se iba a convertir en el defensor de los descarriados frente a la dictadura germánica,  la banalidad del Banco Central Europeo y la incompetencia de las instituciones comunitarias y las de la zona euro.

Al FMI, otrora inapelable, ya no se le toma en serio. El capitalismo pasó de la hegemonía al aniquilamiento; las alternativas, antes enfermas, perecieron y sus cenizas ni siquiera sirven para alentar un recuerdo. Así es la vida: las bestias gobiernan a las fieras.

La derrota de los disidentes no podía resultar más estrepitosa. Malos tiempos, e inútiles, para la mínima discrepancia o la más ridícula disidencia. El FMI se hizo heterodoxo. Tiene derecho a hablar, pero ya ni impone ni se le hace caso.

Quienes despreciaron sus consignas, ahora ruegan que, por favor o caridad, le atiendan.

¡Manda huevos!

>