Dijo la directora general que el pago de los costes originados por la repatriación desde Liberia del religioso contagiado de ébola sería negociado con la orden de san Juan de Dios y buena parte de la oposición se enfadó; seguramente porque eso es lo que toca. El presidente zanjó la polémica al día siguiente, ignorante –o eso dijo– del origen de la misma: “Esto lo va a pagar el Gobierno español, lo cual es de sentido común” y “Yo, desde luego, no me he planteado nunca este asunto”.

Por partes.

Uno. El Gobierno español no paga nunca nada, lo pagan los ciudadanos. Convendría enterarse.

Dos. El sentido común será el sentido común mariano, no otro u otros. Véase cómo se procede en otros casos.

Tres. Quien planteó el asunto fue alguien muy próximo al Gobierno. ¿No se entera?

Y ahora, la cuestión.

Una monja contagiada de ébola que se encontraba en el mismo hospital que el español Miguel Posada ha muerto. ¿Costaba mucho más traerla también a ella y a otra persona en situación similar, e incluso a más afectados?

¿El dinero invertido en el transporte, la adecuación del hospital, la evacuación de los pacientes ordinarios, etc. habría permitido atender a buena parte de los contagiados sobre el terreno?

¿Se tomó esta decisión porque había un cura entre los afectados?

¿Se hace lo mismo con cualquier otro ciudadano español que sufre una afección grave en el extranjero? ¿Se podrá hacer? ¿Bajo qué requisitos o en qué situaciones?

¿Resultaba muy mediático el caso?

¿Fue por eso por lo que otros partidos se sumaron a la manifestación o, incluso, la pusieron en marcha?

Este asunto, tal vez sin respuesta, no es de sentido común. Es de otra naturaleza. Mariano no distingue y, por eso, confunde.

 

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