El BCE ofreció dinero a los bancos a un bajo interés por la presión de los Estados. Con ese dinero los bancos compraron a un interés cinco veces superior la deuda de los Estados. O sea, los ciudadanos pidieron dinero para los bancos y los bancos lo aprovecharon para sacar dinero, a espuertas (bajo la fórmula de los intereses de la deuda), a los ciudadanos. Cría cuervos.

Los bancos que han hundido la economía de todos los ciudadanos y que, por ello, están en grave riesgo ponen en jaque a los Estados que se sienten obligados a pagar o, en su caso, a financiar el Titanic. O sea, nos dan y vuelven a darnos… No aprendemos: seguimos criando cuervos.

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