UN DOCUMENTAL DE AGITACIÓN

Captura de pantalla 2016-02-15 a las 12.03.44Ha pasado como de tapadillo por un canal de televisión de pago el más reciente documental del cineasta británico Michael Winterbottom, que inició su carrera en 1988 con un trabajo excelente sobre el maestro sueco Ingmar Bergman, The Magic Lantern, y se ha distinguido a lo largo de su fructífera carrera por la actitud crítica frente a diversos temas y utilizando para ello formas y estilos también muy diferentes. Entre su densa filmografía pueden citarse títulos tan notables y a veces polémicos como Bienvenido a Sarajevo (Welcome to Sarajevo, 1997), Wonderland (1999), In This World (2002), Código 46 (Code 46, 2003), 9 Songs (2004) o Camino a Guantánamo (The Road to Guantanamo, 2006).

Captura de pantalla 2016-02-15 a las 12.01.11En El traje nuevo del emperador, alusión directa al conocido cuento de Hans Christian Andersen, que se recita resumidamente al comienzo de la cinta, Winterbottom cuenta con la colaboración muy intensa del actor y activista Russell Brand, especializado hasta ahora en comedias desaforadas –Paso de ti (Forgetting Sarah Marshall, 2008), Todo sobre mi desmadre (Get Him to the Greek, 2010), Arthur (2011)–, compartiendo con él el crédito de guionista, aunque bajo la fórmula «Hecho por», más exacta en este caso que la habitual «Escrito por». El realizador es asimismo productor del filme a través de su empresa, de nombre suficientemente expresivo: Revolution Films.

Captura de pantalla 2016-02-15 a las 11.57.59Brand, con un tono de calculado histrionismo, es el hilo conductor de la narración, integrada por abundantes imágenes de archivo, hilvanadas por intervenciones suyas frente a la cámara, o como entrevistador de numerosas familias y personas anónimas –en una actitud que recuerda a la que adopta con tanto acierto entre nosotros Jordi Évole en Salvados–, o bien como agente provocador de figuras conocidas de la economía, la banca o la política, que huyen despavoridas o se encierran en el mutismo, más cerca en este caso del papel que el propio Évole desempeñaba como «El Follonero».

Captura de pantalla 2016-02-15 a las 11.58.16El documental no oculta en ningún momento su voluntad de agitar la conciencia de los espectadores en torno a temas relacionados con la mal llamada crisis económica internacional de 2008. Desde la gravísima agudización de las desigualdades sociales que ha provocado, hasta los menores detalles que hacen insostenible la vida de millones de personas desposeídas de todo –tanto de un sueldo digno como de los derechos más elementales–, por culpa de la codicia sin límites de los ricos por herencia o por saqueo legal. Con una atención especial hacia los gestores de las grandes corporaciones transnacionales que actúan impunemente con el pretexto sagrado de velar por los intereses de sus accionistas, los enormes sueldos y otras prebendas autoconcedidas por los altos ejecutivos, en ocasiones a pesar de haber hundido o estar hundiendo a las empresas, con los consiguientes ajustes de salarios y despidos masivos de trabajadores. O, entre otros muchos temas que sería imposible enumerar aquí, la fuga sistemática de capitales hacia paraísos fiscales y el establecimiento de acuerdos clandestinos y probablemente criminales como el TTIP y similares. Todo ello con nombres, apellidos y marcas comerciales de empresas y entidades financieras.

Captura de pantalla 2016-02-15 a las 11.59.11Captura de pantalla 2016-02-15 a las 12.00.33La voluntad abiertamente didáctica del filme queda de manifiesto cuando el protagonista se reúne con cien niños de un colegio, muy formalitos con sus uniformes y su disposición en la sala, y les explica las diferencias existentes entre las percepciones de ricos y pobres de todo el mundo, haciéndolos razonar a coro que todo eso es tan injusto como cuando un alumno se apodera de todos los juguetes en el recreo, dejando a los demás a dos velas, con la diferencia de que los rudimentos críticos de la economía capitalista no se suelen enseñar en los centros escolares.

Porque, aparte de esos y otros incisos indudablemente irónicos, la exposición de hechos se remonta a los orígenes del sistema, hace hincapié en la desregulación de los mercados impuesta por Margaret Thatcher y Ronald Reagan al amparo de las perversas doctrinas del fundamentalismo neoliberal, y desemboca, con multitud de ejemplos prácticos apoyados en un juego constante de efectos digitales, virados de color y otros elementos de facilitan la comprensión del conjunto, en una abierta llamada a la acción para modificar las cosas, incluido –con el Captura de pantalla 2016-02-15 a las 12.04.19fin de evitar el pesimismo que se desprende al contemplar la férrea organización de las estructuras dominantes– algún pequeño éxito en acciones colectivas presididas por la solidaridad y la voluntad de cambio.

Un material, en suma, de alto valor pedagógico y audiovisual, que debería ser contemplado por todos los que sufrimos las injusticias de esta sociedad enferma, en vez de circular casi clandestinamente por circuitos de escasa repercusión, pese a venir avalado por el nombre de un cineasta tan conocido.

 

 

FICHA TÉCNICA

Título original: «The Emperor’s New Clothes». Dirección: Michael Winterbottom. Guion: Michael Winterbottom y Russell Brand. Fotografía: James Clarke, en color. Montaje: Mark Richardson. Música: Joel Cadbury. Intérprete: Russell Brand. Producción: Revolution Films, The Trews (Reino Unido, 2015). Duración: 101 minutos.

 

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