En marcha: sanidad de peaje

Muchos ciudadanos, hasta un millón dicen haber firmado solo en Madrid, se enojan contra la privatización de la sanidad que abandera la Comunidad, el más entusiasta (o furioso) de los gobiernos regionales y nacionales en esta materia.

La Comunidad de Madrid, muy sensible, se ofende e incluso se enoja cuando se la acusa de privatizar la sanidad pública, cuando ella trata de garantizar el sistema externalizando su gestión. Es decir, transfiriendo una empresa pública al sector privado. Eso es justamente lo que significa privatizar.

 

El problema no radica en la denominación del proceso o lo que resulte de él. Estando en juego la salud y la vida, no conviene filosofar. Al grano: si se trata de mantener la calidad de todos servicios, ¿por qué? Y si se trata de ahorrar con las mismas condiciones y asumiendo un coste añadido, el beneficio de las empresas concesionarias, ¿cómo hacerlo?

Es sencillo: reduciendo costes, reduciendo prestaciones o esperando que pase el tiempo para reclamar al gobierno de turno atrasos y subidas de cuota.

Empecemos por la última opción, que es bien conocida. Es la que han tomado, por ejemplo (hay muchos más casos), los concesionarios de autopistas: cuando pensaban que funcionaría el negocio, asumieron la gestión pensando en su bolsillo; ahora, que no funciona, piden que todos paguemos lo que no necesitábamos (o menos de lo que decía, como se ha visto) para que no se resienta su bolsillo. Cuando se privatiza los ciudadanos acaban pagando dos veces, por lo menos. Y casi siempre, pagando más.

No hace falta adelantarse al futuro. La segunda opción pasa por la reducción de prestaciones. No lo confesará nadie. Lo harán, simplemente, cuando llegue el caso.

La tercera opción consiste en la reducción de costes. A ello se aferran los administradores de la privatización de los asuntos públicos: la gestión privada, vienen a decir, abarata la prestación..

El consejero madrileño de Sanidad, Javier Fernández Lasquetty, explica las razones: “Las nóminas de cualquier empleado público están llenas de complementos que nacieron para incentivar o premiar el trabajo de excelencia y que se convirtieron muy inmediatamente en complementos lineales e iguales para todos. Y eso ha pasado durante décadas y en un partido y otro”. O sea, se trata simplemente de recortar derechos de los trabajadores sin que eso vaya a suponer una merma en el servicio. ¿Quién impartió ese máster?

Pero también cabe la reducción del personal, las prestaciones, las instalaciones, el mantenimiento, la inversión tecnológica… Por partes o por totales. Porque para el gestor privado, lo más importante es que las cuentas cuadren. Con el beneficio o por el beneficio.

Y si no, que la Comunidad pague. La sanidad como las autopistas. De peaje.

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