¿Era para ponerse así?

La radiotelevisión pública nunca estará sobrada de talento, porque las privadas lo acechan. Por eso no se puede entender que RTVE haya despedido al autor del rótulo que decía “Leonor se va de España, como su abuelo”. ¿No era el programa adecuado para tal comparación? ¿El humor no es saludable incluso en el debate más sesudo? En el peor de los casos, podían haberlo trasladado… a Cachitos. El profesional había demostrado ingenio. Y eso nunca sobra.

Si se atiende a la reacción de algunos de los popes de la radiotelevisión pública, tal vez merezcan la pena otras reflexiones. Hay una, muy ponderada, que plantea: ¿era para ponerse así?

Hay otra más de fondo, o radical: ¿el paradigma de la neutralidad y la institucionalidad de lo público aboca a la esclerosis?

Obsérvense los telediarios para comprobar en qué consiste la neutralidad aséptica. Primera norma: antes que buscar el nervio de la información, ¡por Dios, que no nos pillen! Y así, ante el reto de informar, de atender ese derecho de los ciudadanos, se impone una fórmula que se convierte en norma: fulano dice, mengano responde; fin del conflicto. Y de la información.

Resulta mucho más fácil cambiar el decorado.

Alguien responde: “El eso estamos”.

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