Jueces para que no quepa duda

La oposición conservadora se afana en propugnar que “a los jueces deben elegirlos los jueces” para asegurar la independencia de los órganos judiciales y garantizar la democrática separación de poderes. Así explica la derecha el bloqueo político a la renovación del Consejo General del Poder Judicial y el bloqueo judicial a la designación por parte del CGPJ de dos magistrados para el Tribunal Supremo.

Quien quiera entender que entienda.

El discurso en favor de que los jueces elijan a los jueces solo pretende en realidad que los jueces elijan a los–jueces–que–la–oposición–desea. Eso es lo que se busca y ese es, hoy por hoy, el algoritmo que se quiere imponer y que muchos consideran razonable y neutral.

Cuando estos asuntos se abordaron en el debate constitucional, Juan María Bandrés alertó sobre la encerrona escondida en medio de tanta palabrería. Y a la postre consiguió apoyos suficientes para encontrar otras fórmulas. Hasta ahora.

En definitiva, la actitud de la oposición no tiene que ver con el futuro sino con el pasado. Ella no busca reforzar la democracia sino degradarla. El algoritmo esconde intereses tan ciertos como despreciables.

 

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