Mato no se enteraba de lo que ocurría en su casa. No se enteraba de nada, tampoco de lo que pasaba en los hospitales o con el ébola. Pero trincar, eso sí, trincaba. Se iba de viaje, organizaba fiestas a los nenes, conducía coches fantasmas… Lo sabíamos, y el juez lo ha corroborado. Fue partícipe a título lucrativo.

El presidente del gobierno la ha cesado.

Los dirigentes del PP tampoco se enteraban, por lo que ellos dicen, de lo que ocurría en su casa. No se enteraban de nada, tampoco de lo que pasaba en la economía o en Cataluña, que son asuntos largos y grandes. Pero trincar, eso sí, trincaban. Reformaban los despachos, organizaban saraos electorales, cobraban sobresueldos… Lo sabíamos, y el juez lo ha corroborado. Fueron partícipes a título lucrativo.

El presidente del gobierno no ha cesado al presidente del PP, no porque no pueda, sino porque son la misma persona. Y cesarse uno a sí mismo es fatal. ¿Cómo se puede decir uno a sí mismo: ¡vete a la puta calle!? Muy difícil.

Pero si todo es así, si el presidente del gobierno y el presidente  del PP son la misma persona, deberían andar peleados entre sí. Un ser normal y corriente no puede soportar que la mano derecha se le dispare en dirección contraria a lo que pretende la izquierda, síntoma inequívoco de que la cabeza no es capaz de coordinar los músculos, los nervios o los esfínteres.

Mortadelo y Filemón sin ponerse de acuerdo han comparecido, al alimón, como una sola persona, en el Congreso y han anunciado que su agencia de información va a acabar con cualquier atisbo de corrupción. Que de ahora en adelante se van a acabar los amiguitos del alma, los te quiero un huevo, e incluso se va a impedir cualquier invitación a los ladrones a resistir y a aguantar.

Nadie se lo ha creído o a nadie le ha interesado la soflama. Todos hemos asumido que no hay otro remedio, porque este tipo de gente, cuando no controla los esfínteres –dejemos a un lado los músculos o los nervios–, lo normal es que la caguen.

Aunque el juez no lo haya dicho, se le entiende bien: estos la han cagado. O si no les molesta saberlo, nos han cagado.

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