La campaña del hastío

Los periódicos, las radios, las televisiones martillean con sus peroratas preelectorales. No le importan a nadie. El hastío se ha adueñado del espacio público. El eco de la anterior campaña y del fracaso postelectoral han dejado a demasiada gente inerme y deprimida.

thAntes del 20D resultaba fácil plantear un debate, una polémica, una expectativa. Antes del 26J cada intervención provoca un bostezo.

El desencanto ha dado paso a la desconfianza y, aún más, al desamparo. Porque mientras algunos ocultan la verdad de la situación en la que se encuentra el país, todos mienten sobre las posibilidades de intervenir en el rompecabezas de quienes imponen la política económica e incluso las maneras de vivir y de comunicarnos.

En esas condiciones y en este tiempo al ciudadano, desnudo, sin defensas, apenas le queda un sentimiento: “Sólo soy un hombre”.

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