Lo explica de manera natural: “Si hubiese tenido la más mínima información, no hubiese posado para esas fotos”.

Alberto Núñez Feijó no lamenta su amistad, afinidad o complicidad con el narco Marcial Dorado, sino haberse hecho las fotos que hoy le han llevado a dar explicaciones al Parlamento. Por eso pide disculpas: “Me equivoqué, no fui prudente”.

Es obvio: la prudencia no se puede aplicar a la amistad sino a las fotos.

Hay que interpretarle, pero el presidente de la Xunta en esa frase no miente.

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