El coronavirus que nos ha traído la Covid19 es un aprendiz de malo.

Compárese, por ejemplo, con monseñor Cañizares , que, sin corona, presume de capelo y mitra.

Compárese con el rector de la Universidad Católica de Murcia.

Compárese con otros insignes borricos y reconocidos faranduleros que han pregonado que la pandemia es la gran mentira de los gobiernos, que las vacunas son perversas, que Bill Gates es la reencarnación de Satán y el 5G, la culminación totalitaria a la que aboca, entre otros, el demoníaco gobierno Sánchez-Iglesias.

¿Cómo una sociedad supuestamente desarrollada carece de instrumentos para defenderse de este cáncer que corroe la razón y la solidaridad? ¿Alguien decente puede defender el sentimiento religioso sin sentirse vilipendiado por semejantes apóstatas de lesa humanidad?

Ejemplo: Esta fue la homilía del Corpus Christi del eminentísimo cardenal Cañizares: “El diablo existe en plena pandemia, intentando llevar a cabo investigaciones para vacunas y para curaciones. Nos encontramos con la dolorosísima noticia de que una de las vacunas se fabrica a base de células de fetos abortados. Así de claro. Y eso es inhumano, eso es cruel, y ante eso no podemos alabarlo ni bendecirlo, todo lo contrario. Estamos a favor del hombre, no contra el hombre. Primero se le mata con el aborto y después se le manipula. ¡Ay bueno, qué bien! No. Tenemos una desgracia más, obra del diablo”.

¿Nadie le sacudió la custodia en la cabeza para ver si se producía el milagro?

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.