Paul Krugman habla de Estados Unidos (Un fraude billonario, en El País), pero la transposición a territorios más cercanos es una tentación inevitable, aunque hecha por un profano tal vez temeraria. Más tal vez no.

Dice Krugman: “…los republicanos piensan que el hecho de reducir la presión fiscal sobre los ricos se traduciría en una enorme expansión y en un aumento de los ingresos, pero les preocupa que la ciudadanía no considere creíble este argumento.

“(…)La forma más sencilla de entender estos presupuestos seguramente consista en suponer que están pensados para enriquecer más a los ricos y empobrecer más a las familias corrientes yo me inclino por una explicación más cínica. Piensen en lo que harían estos presupuestos si no prestásemos atención a los misteriosos billones de dólares en recortes del gasto y aumentos de los ingresos que no se explican. Lo que tendríamos serían unas enormes transferencias de ingresos de los pobres y la clase trabajadora, que verían tremendamente recortadas sus prestaciones, a los ricos, que disfrutarían de una gran reducción de la presión fiscal. Y la forma más sencilla de entender estos presupuestos seguramente consista en suponer que están pensados para hacer lo que, de hecho, harían en realidad: enriquecer más a los ricos y empobrecer más a las familias corrientes.

“(…) Pero yo me inclino por una explicación más cínica. Piensen en lo que harían estos presupuestos si no prestásemos atención a los misteriosos billones de dólares en recortes del gasto y aumentos de los ingresos que no se explican. Lo que tendríamos serían unas enormes transferencias de ingresos de los pobres y la clase trabajadora, que verían tremendamente recortadas sus prestaciones, a los ricos, que disfrutarían de una gran reducción de la presión fiscal. Y la forma más sencilla de entender estos presupuestos seguramente consista en suponer que están pensados para hacer lo que, de hecho, harían en realidad: enriquecer más a los ricos y empobrecer más a las familias corrientes.

“Pero, por supuesto, este no es un rumbo político que los ciudadanos respaldarían si se lo explicasen claramente. Así que hay que vender los presupuestos como si fueran un valiente esfuerzo por suprimir el déficit y pagar lo que se debe (para lo cual, deben contemplar un ahorro inexplicable de billones de dólares).

“¿Significa esto que todos esos políticos que pronuncian discursos sobre lo malos que son los déficits presupuestarios, y que dicen estar decididos a acabar con la plaga de la deuda, nunca han sido sinceros? Sí, así es.

“Miren, sé que es difícil mantener viva la indignación tras tantos años de fraudulencia fiscal. Pero, por favor, inténtenlo. Nos encontramos ante una estafa enorme y destructiva, y deberíamos estar muy, muy enfadados”.

¿Está usted seguro de que Krugman habla de Estados Unidos?

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.