Hay preguntas tan estúpidas que solo la respuesta posterior –o, lo que es lo mismo, el que las responde– puede salvar a quien las formula del ridículo. Quizás por ese motivo, o con esa esperanza, alguien se ha atrevido a preguntar al ministro del ramo qué requisitos cumple la Virgen del Amor para recibir una condecoración del ministerio del Interior.

Cualquier persona en su sano juicio se abstendría de responder, pero el susodicho Fernández no suele achicarse en cuestiones de fe y buenas costumbres. Cuenta con la asesoría del presidente del Tribunal Supremo, el mismo que encabezó la delegación española que acudió a Roma a la investidura del cardenal Sebastián. Y cabe suponer que el emérito cardenal también podrá iluminarle con las convicciones teológicas de su verdad verdadera, la que les hace compartir –se supone que a los tres–, entre otras certidumbres, que la homosexualidad “es una deficiente sexualidad que se puede normalizar con tratamiento”.

O sea, que la pregunta en sí misma parece una estupidez, pero la respuesta es para no perdérsela. Faemino y Cansado, en el Congreso.

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